Escrito por Eduardo M Romano el 11 enero, 2026
El tiempo que vivimos.
Tiempo ìntimo y singular, con sus derivas caprichosas e impensadas.
El que nos desliza mezclando ,
el vèrtigo de las pasiones,
con las cadencias que no tiene prisa.
Tiempo ìntimo que no sabe del nùmero pretencioso
ni del càlculo infalible.
Tiempo genuino que nos despabila e interpela,
està hecho de marchas y retrocesos.
Con sus veinte rostros ambiguos
y cien semblantes contradictorios.
Tiempo del deseo , que cada quien va improvisando como pueda
y le vaya saliendo.
A veces con viento a favor
y otras en medio del revoltijo de la tormenta.
Podrà ser màs càlido màs frìo. Mezclarà empujes con inercias,
e inteligencias con hechicerìas.
Extrañas cronologias que a todos nos habitan.
Inconscientes, caprichosas y superpuestas.
En ellas abundaràn las valentìas y las complicidades,
los orgullos y las traiciones.
Estaràn talladas por eclipses inoportunos
y luces que en ocasiones despiertan, antes de la caìda.
Asì, iremos dibujando, casi sin darnos cuenta ,
en ese espacio ìntimo y extraño,
nuestras trajinadas historias.
Las ineludibles.
Las que sòlo se declinan en Nombre Propio.
Deja una respuesta