Escrito por Eduardo M Romano el 17 febrero, 2014
Existen personas que llegado un momento,
quedan como encerradas
en una especie de laberinto,
que han construido ellas mismas.
Porque se la pasan haciendo cálculos
y poniéndole cifras posibles a todo lo
que tengan delante y a aquello otro
que tal vez, más tarde, los puede estar esperando.
Calculan, precisamente por eso,
para no ser sorprendidos,
por las cosas comunes y corrientes
que nos pasan a todo el mundo.
El asunto es que esto de tomar precauciones
y medidas anticipatorias,
no tiene nada de malo ni objetable…siempre y cuando
no se exageren las cosas
y no se carguen de un modo desmesurado, las tintas…
..llegando al extremo insoportable
de hacer de toda persona, situación, objeto,
contexto, idea, pensamiento y aún sentimiento…
… objeto de un supuesto análisis predictivo y de un meticuloso
afán de cálculo, que, dicho sea de paso, roza lo patético.
Entonces,sumergidos en su terquedad y empecinamiento,
a todo aquello que iba andando lo más bien
con su propia marcha,
, lo terminan llenándo de toda clase de dudas,
que no hacen otra cosa que hacerlos caer en tropiezos impensados y que los obligan a ir cada vez más inseguros y más lentos….
Y las cosas no terminan para nada en esto,
porque ,uno a uno se encargan
de ir entorpeciendo el ritmo y el andar de todo lo que a su
vaya caminando cerca suyo …Así terminan por congelar
casi todo lo que atina a moverse o bien que pueda encerrar,
según ellos,
una mínima porción
de cosa insegura o incierta.
Pasado un tiempo, lo que se dice espontaneidad,
deseo y capacidad para disfrutar un mínimo de las cosas…
..por más que uno se empeñe en buscarlas,
no las puede encontrar por ningún lado en esta gente desdichada.
…En cambio, a ese extravagante pensar
engañoso, centrado en controlar todo lo que tienen vida y se mueve,
para ponerlo supuestamente bien a resguardo
y libre de toda incómoda sorpresa…uno sí que lo ve por todos lados
en estas personas, que terminan encerradas en
en el doloros laberinto, que con el paso del tiempo
terminan por convertir a todo lo que les concierne
a ellos mismos y a los que anden cerca….
Casi como la expresión de un fracaso de lo más rotundo,
en eso de querer hacer de la vida,
una especie de cuadrícula
en la que todo deberia poder estar bajo estricta vigilancia,
absolutamente controlado, explícito
y por entero visible.
Deja una respuesta