Escrito por Eduardo M Romano el 3 noviembre, 2015
Al estudiar las características del chiste,
Freud hace hincapié en la ganancia de placer,
que a su vez relaciona con un “ahorro de gasto psíquico”.
Así descubre que en una clase de chistes, la técnica consiste
en acomodar la postura psíquica “al sonido”
y “no al sentido” de la Palabra.
Vale decir, colocar a la Representación –Palabra
en una posición central,
en lugar de su Significado (fundado en Cosas- mundo).
Este proceder supone ciertamente “un ahorro considerable
del gasto psíquico»,
pues cuando “hablamos en serio”,
no podemos conducirnos de este modo.
No podemos sencillamente privilegiar
el sonido acústico
descuidando su significado.
En el habla del niño, añade Freud,
resulta muy común que trate todavía
a las Palabras como Cosas,
y que busque expresar un sentido
empleando unidades fonéticas iguales o semejantes.
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