Escrito por Eduardo M Romano el 28 mayo, 2015
Se propuso dejar volar libres,
a cada uno de sus enunciados.
Prestando atención sólo de tanto en tanto
.. ..a las miradas, los acentos,
los bordes filosos y las predicaciones ambiguas.
Sin abandonar los indicios mínimos.
Esos que en los tiempos propios del decir y de la escucha,
se interrumpen,
se superponen
se equivocan… …
en el vértigo de sustituirse
unos a otros.
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