Escrito por Eduardo M Romano el 18 diciembre, 2013
Imponerle un alto a la curva
que dicen que describe el tiempo.
Para acercarse y mirarlo un poco más de cerca
a ese sentimiento que va camino
de hacerse Deseo adentro nuestro.
Me refiero a uno irrefutable por lo que tiene
de verdad y de genuino.
Entonces ahí, traten de decirme si por caso
pueden ver en él,
el relieve de una cosa quieta,
o el amago de un hecho plano y liso.
En los asuntos del Deseo amoroso,
al que se le ocurra encontrar llanura,
es más que seguro,
y no lo digo para desilusionar a nadie,
es que tenga que vérselas con ventiscas y con torbellinos.
Sumado al hecho de que en estas cosas,
las luces pueden dárseles por palidecer
justtito cuando uno más está buscando cuentas claras
y esclarecimiento…por más tenue que sea…
…créanme que puede llegar a encontrarse en el medio
de algo de lo más confuso y opaco…y muy diferente
a lo diáfano
que muchos “tips” ,
no hacían otra cosa que vociferar a los cuatro vientos.
También les confieso, que me produce algo de gracia,
y no lo digo de malo,
sólo porque aún me sorprende esa clase de ingenuidad
empecinada en negar ciertas cosas.
Y que al pronunciar por ejemplo Goce, Deseo, Fantasmas de adentro,
se queden así como quietos,
esperando que lo que sigue va a ser seguro
una especie de planicie tranquila y mansa.
En lugar de los furiosos desfiladeros y abismos,
que nos van a ir tironeando para este lado
donde está el torbellino
o para aquel otro donde puede estar aguardando
la tormenta.
En los asuntos del Amor y del Deseo,
más vale que andemos con cuidado en eso de asegurar
lo que sigue, respondiera
,a una especie de oráculo fijo y seguro.
Para mí, es mejor sostener las preguntas y atenerse a las posibilidades
de lo incierto…que andar repartiendo respuestas
coloridas y para todos los gustos…
que mientras tranquilizan por un rato,
no hacen sino exponernos a lo que sigue
con los ojos bien vendados
y mudos de genuinas palabras.
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