Escrito por Eduardo M Romano el 15 diciembre, 2015
El Malestar en la Cultura,
no se limita a la internalización
de la Culpa.
Va mucho más lejos.
Y sus disfraces y modos,
resultan cada vez más sutiles.
Accionan de a poquito,
e invisibilizados.
Tal como lo han hecho siempre.
Pero su alcance , contundencia
y capacidad para inmiscuirse
en lo más íntimo de cada uno,
hoy es tan fuerte,
que asusta.
Como observa Deleuze,
ya no se trata que las Máquinas estén
simplemente allí “afuera”.
Cosificadas y Mecánicas.
El asunto
es que hoy por hoy
aparecen encarnadas
“en dispositivos sociales muy complejos”.
Que permiten obtener
(operando en las propias personas humanas)…
…unos siniestros “efectos de violencia”
y unos tan desconcertantes como abominables “deseos inhumanos”…
…”infinitamente más fuertes”…
Unos a los que en forma anónima e impersonal,
se propone hacer perdurar,
si es posible,multiplicados),
en de cada uno.
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