Escrito por Eduardo M Romano el 6 marzo, 2015
Eran palabras que habían sido dichas
todas juntas,
en una sucesión marcada por la agitación
y el apresuramiento.
Importó poco.
Porque resonaron como si él
a ella le estuviera diciendo
una y otra vez lo mismo.
Porque daban la impresión
de ser algo confuso pero homogéneo.
Como esos fraese que parece
que se atropellan unas con otras,
sin dejarle lugar ni resquicio
a la respuesta.
De modo que a ella le parecía inútil
hacer el mínimo intento de separar
los posibles sentidos de sus formas explícitas.
Estaba claro que no había espacio
para alguna variante.
Como si en él , esa pretendida coincidencia
entre las cosas, los dichos y el ángulo de mira propio…
..no sólo fueran lo uno y lo mismo…
..sino que en el fondo,
tuvieran la pretensión
de ser lo único importante.
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