Escrito por Eduardo M Romano el 12 noviembre, 2016
Forman esa parte de Nosotros mismos,
que casi siempre la sentimos en Primera persona,
de tan íntima y tan propia.
No precisa de introducciones,aclaraciones
ni de notas a pie de página.
Porque alcanza y sobra,
con que nos roce alguno de sus fragmentos,
para que todos sus ecos y resonancias,
empiecen a vibra por dentro.
Escenas y cosas vividas en presentes intensos,
que tenemos por costumbre
adjudicarlas
a amaneceres demasiado tempranos.
Pero lo cierto,es que no dejamos de añadirles
cosas y más cosas
en el transcurso del tiempo.
Me refiero a ese detalle que nunca estuvo.
A ese pormenor que después vino mejor al caso.
Y a aquella otra impresión de conjunto
que era capaz de darle
un cierre mejor al asunto.
…»las fantasías son productos de épocas posteriores
que se proyectan desde el presente de entonces
hasta la niñez temprana…»
«…En esos tiempos del despertar,los recuerdos de infancia
no afloraron…sino que en ese momento,
fueron formados…»
(S.Freud.»Sobre los Recuerso Encubridores». O.C.)
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