Escrito por Eduardo M Romano el 22 enero, 2014
Los espacios , los sentidos y los tiempos,
de las cosas
que vamos haciendo,
y el mayor o menor registro, percepción
y sensibilidad que podamos ir teniendo sobre ellos,
son tan variables
según la ocasión, las circunstancias,
el humor y de quiénes se trate
y cómo sean las otras personas que estén con nosotros.
Por ejemplo, existen Escenas cotidianas,
que podemos vivirlas como algo de lo más espontáneo,
dejando que nos lleven , libres e indefinidas,
todo el tiempo que nos sea posible.
Son momentos en los que a nuestra imaginación
la dejamos más suelta…y podemos inventar que estamos
mucho más lejos , increíblemente cerca o
bien justito en el medio.
O si por caso nos viene en gana,
porque nadie nos obliga,
podemos ubicarnos
cada vez que
estemos metidos en esa clase de escenas
y de tramas,
en las extremas periferias,
aferrándonos bien fuerte de alguno de sus bordes,
para no caernos.
Son momentos inefables
de pura exploración dentro nuestro…
..que pueden tomar la forma del ensueño diurno
la escurridiza fantasía,
o la invención más singular
y más propia.
Créanme que da gusto verlos
cuando levantan vuelo
para reivindicar, irrepetible,
la magia que todos llevamos dentro
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