La ecuación perfecta.

Escrito por Eduardo M Romano el 11 noviembre, 2018

 

La ecuación para ella ,saltaba a la vista.
En poco tiempo, se había hecho una experta
en los menesteres del autocontrol y las cuentas.
Especialmente en todo lo que tuviera que ver
con el menos y con la resta.
Sabores, aromas y consistencias
habían ido perdiendo toda importancia.
Porque en primer lugar
y antes que nada,
para ella estaba el cálculo detallado
y fursiosamente exacto.
El espejo era testigo.
Cada mañana.
Aunque a decir verdad,
para ella cualquier otro momento
era propicio para dedicarlo
a las extenuantes medidas.
De frente, de perfil y de costado.
El examen al que se sometía,
créanme que era voraz, minucioso
y no dejaba puntada sin hilo.
Si al final de este diario trajinar,
el resultado de las cuentas
era por caso
igual al de ayer…por un rato duraba la calma.
Pero igual significaba exactamente lo mismo
Nada de aproximado, casi o parecido.
Porque cualquier gramo de más,
la mínima curvatura,
el más diminuto signo de grasa…
…la depositaban justito ahí.
Otra vez y de nuevo.
Al borde del abismo.
.

 

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