Escrito por Eduardo M Romano el 26 junio, 2026
Memorias que nos habitan.
Algunas se muestran a la luz del día.
Otras discurren clandestinas,
moviéndose entre las sombras.
Hay memorias que parecen de lo más confiables,
porque caminan simétricas y en línea recta.
Es mejor tener cuidado con ellas ,
porque muchas resultarn ser , ésas que más encubren
y terminan desorientando,
dándonos a entender una cosa por otra.
También puedo decirles ,
que existen memorias desprolijas,
intermitentes y furtivas.
Son las que arrancan, tropiezan, se detienen y se desvían.
Suelen estar llenas de lagunas y de espacios en blanco.
A éstas es mejor no desdeñarlas,
darles un lugar
y tomarlas muy en serio.
Son hijas de lo reprimido
y guardan muchas verdades de nuestra propia historia.
Las luminosas y las otras,
las que angustian e incomodan.
Tambień atesoramos memorias que son un poco mas discretas,
Y se apartan a un costado,
aunque no están reprimidas,
ocupando un discreto segundo plano.
Porque, es verdad, que sería imposible vivir recordándolo todo.
Tal vez por esa razón, también hay memorias que se ausentan a sabiendas,
como dando a entender
que exsiten olvidos
que es mejor que permanezcan
porque a veces nos cuidan.
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