Escrito por Eduardo M Romano el 9 octubre, 2016
No existe la Transferencia lineal,
unívoca ni diecta.
No fluye de ningún material cristalino,
libre de accidentes, deslices
y contradicciones.
O bien de asuntos ,
que desde algún otro lugar,
son suprimidos por impropios o deformados
hasta hacerlos irreconocibles.
De ahí que tampoco exista nada parecido
a una interpretación
que pueda pavonearse a sí misma.
Como dando a entender
que dio de lleno en el blanco.
La Transferencia no está en lo sólido inamovible
ni en un conjunto de pretéritos intocables,
detenidos en el tiempo.
Porque las transferencias deambulan
en todas nuestras superficies.
Vagas, como al pasar y difusas.
Déjense llevar por esas pistas.
Porque justito por allí,
radican sus retornos y consistencias.
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