Escrito por Eduardo M Romano el 15 enero, 2015
Todos alguna vez hemos vivido,
esas horas que pasan volando,
y que cuando nos queremos acordar,
ya se nos han ido
y no sabemos por dónde salir a buscarlas.
Claro que también están las horas aburridas
y llenas de tedio..
..esas que parece que no terminan nunca..
…Están las horas que por más que el tiempo
transcurra,
siguen permaneciendo en nosotros,
como si estuvieran aconteciendo ahora.
Están las horas dulces y las amargas.
Las que en el momento que están ocurriendo,
tenemos clara conciencia
que nunca van a darse de nuevo.
Es notable la rapidez con la
que son capaces de desplazar
y sustituirse unas a las otras.
Se me ocurre que están las horas
que nos resultaría imposible
recordarlas sin personas específicas
y con nombre propio.
Al lado de las horas solitarias que sólo
permiten que exista
un solo protagonista.
Que a veces pisa fuerte…
..y otras no le queda
más remedio
que permanecer
entre escondido y anónimo.
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