Escrito por Eduardo M Romano el 18 julio, 2021
Soñar.
Pero soñar como se debe ,me decía, y sin vueltas.
Soñar sustraído del mundo
y ajeno a los merodeos
que acostumbran plantearnos
las apresuradas vigilias.
Dejarse arrastrar por imágenes
íntimas y propias
pero que parecen ajenas
y venidas de otra parte.
Deambular entre vorágines
de presentes absolutos.
Presentes sin dobleces que imponen
sus propias urgencias y premuras.
Soñar sin saber por qué, desde dónde,
hacia qué lugar ni hasta cuándo.
Soñar escenas Otras
que se multiplican
libradas a su suerte.
Cuyo destino no parece ser otro
que el olvido
o bien sobrevivir como los restos incomprensibles
de algo fugaz
que ya no existe..
…» Lo que recordamos del sueño está en primer lugar ,mutilado…tenemos motivo para quejarnos de que soñamos mucho másy por desgracia, no sabemos, sino que ese único jirón y aún su recuerdo se nos antoja verdaderamente inseguro…lagunas inexistentes creadas por el olvido..» (S.Freud. «La Interpretación de los sueños» O.C.)
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