Escrito por Eduardo M Romano el 17 octubre, 2014
Tiempo y lugar
para que lo íntimo nuestro
haga lo suyo,
a veces puede querer decir,
que nos dejemos llevar
por las curvaturas
y las sinuosidades,
que casi nunca avisan,
(que yo sepa)…
…para qué lado están yendo,
en cuáles lugares van a darnos las pausas…
…y mucho menos a qué sitio,
y concreto
es que se proponen llevarnos.
Lo nuestro, lo propio e irrenunciable,
no es estático.
Porque créanme que va cambiando con el correr del tiempo…
..claro que mostrándoles respeto
a las identificaciones ,los semblantes
y a aquellos mandatos,
que ya son parte inseparable de uno…
Me refiero a los que nos damos cuenta,
pero especialmente a esos otros,
que se la pasan actuando ,
sin que podamos darnos cuenta, dentro nuestro.
Lo nuestro, lo propio, lo irrenunciable,
siempre y de alguna forma,
tiene que ver con los otros.
Los entrañables , los no tantos…e incluso
esos que nunca terminamos de tragarlos por completo..
Seguro que alguna huella o indicio,
dejaron por alguna parte
o en algún rinconcito perdido.
Pero me parece
que no puedo dejar
de mencionarles,
que también lo íntimo y lo irrenunciable,
en muchas ocasiones puede significar
que andamos necesitando
suficiente espacio y el tiempo propicio por dentro..
…para que nuestras historias
desaten ciertas amarras
y desplieguen su vuelo.
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