Escrito por Eduardo M Romano el 4 octubre, 2018
Todo resultaba tan distinto
en medio de ese soñar
en el que se dejaba llevar
por un entrevero de imágenes.
Intensas y fugaces.
Tan nítidas como inapelables.
Como si en aquellos estados de trance nocturnos,
estuviera desparramado por este costado
y aquel otro.
Con el extraño sentimiento ,
de estar al mismo tiempo,
aquí y en muchos otros lados.
Así y todo, sólo pedía un rato más,
de ese soñar fascinado .
Sólo un poco más de tiempo.
No quería más que eso.
Es que el contraste era tan grande
entre este soñar impredecible
y las monotonías consabidas
Por eso,sólo un rato más (eso quería ),
de ese tropel lleno de enigmas.
Cuyo destino no era otro ,
que el de permanecer en fragmentos,
o extraviarse en un sospechoso olvido.
Ya sea rápido
o un poco más lento.
» Lo que recordamos del sueño está, en primer lugar mutilado…tenemos motivo para quejarnos de que soñanos mucho más y por desgracia, no sabemos, sino , que ese único jirón ,y aún su recuerdo, se nos antoja verdaderamente inseguro…Puede dudarse también que un sueño haya sido tan coherente como lo contamos, y de que hayamos llenado con material nuevo…lagunas inexistentes o creadas por el olvido.» (S.Freud «La Interpretación de los Sueños». O.C.)
Cuan cierto es lo que decís con respecto al sonar.
Pero que ocurre con las pesadillas?
Alejandra