Escrito por Eduardo M Romano el 4 enero, 2014
Le pasaba con bastante frecuencia,
que para la gente que sentía más próxima
en lo que respecta a sus sentimientos,
muchos de sus motivos,ideas,y aún proyectos,
resultaban poco menos que incomprensibles,
y hasta absurdos.
Su búsqueda, la consideraban poco menos que una
pérdida de tiempo,
y el supuesto objetivo que él pretendía transmitirles,
poniendo casi todo énfasis e inviertiendo lo más que podía
su empuje y sus más ganas más genuinas…más o menos
le daban a entender, que no servían para nada concreto.
Se referían a lo contante y sonante.
Obviamente que no se lo decían de un modo tan explcítico ni tan crudo. Porque lo querían y le tenían mucho aprecio.
Pero se lo daban a entender, en una forma que él la conocía de sobra.
Y la captaba al vuelo de lo más clarito.
Pero él , sin embargo, las sentía de lo más genuinas e importantes
a sus ideas,motivos, proyectos y empujes. Y no era sólo eso.
Además no podía frenarlos.
Y no vayan a pensar que se trataba de alguna clase de idea fija
o de cosa enfermiza o compulsiva, que vaya a saber uno,
por qué motivo le había agarrado de repente.
Es que existen asuntos que parecería como si nos movilizaran nada
más que a nosotros mismos y a ningún otro.
Quiero decir, como si tuvieran esa clase de encanto irresistible
que nada más lo ve uno
y que uno sólo es el que puede captarlo,
y verse envuelto de pies a cabez por la seducción que seguro
que llega un poco más tarde.
Y no se trata de que uno sea una especie de clarividente ni de iluminado tocado por alguna varita mágica.
Nada de eso.Porque cosas como éstas nos pasan a todos nosotros,
y no tienen nada de místico. Son cosas que nos suceden en este mundo que está aquí abajo, sin necesidad que uno se remonte
a las alturas.
Les diría que son riesgos que exigen de nosotros determinados Deseos,
que a su vez son inseparables de cierta clase de apuestas
que a ellos van ligadas.
Y créanme que la mayo parte de las veces,
lo mejor es no perder el tiempo intentanto convencer,
persuadir ni explicando con lujo de detalles a los otros.
Porque son esa clase de asuntos que uno tiene que encararlos
con la convicción propia y con las fuerzas que en ese momento
uno sienta que tenga a mano.
Porque los demás, por más que nos quieran y nos aprecien mucho…
…no pueden tener la menor idea de todo lo importante que son para nosotros…
…y en casos como éstos que les digo,
a mí me parece que está bien que así sea….
…Porque el Deseo de uno no necesita consenso…
…ni tiene por qué andar uno,
de un lado al otro,
tratando de explicárselo
a todo el mundo.
Deja una respuesta