Escrito por Eduardo M Romano el 19 febrero, 2016
A partir del descubrimiento del Inconsciente,
son muchos los relieves , los límites, las torsiones,
las sensibilidades y las afectaciones
que se conmovieron
de allí en adelante.
Empezando por la razón consciente cartesiana ,
que debió resignar
su centralidad y exclusivo protagonismo,
como explicación última de la vida psíquica.
“ El Yo es el representante
de lo que puede llamarse razón y prudencia,
por oposición al Ello, que contiene las Pasiones”,
escribe Freud.
Existen además al menos otras dos funciones
implícitas del que puede uno asignarle al Yo.
La de deudor , porque no actúa con fuerzas
propias sino “prestadas”.
Y la de mediador entre las exigencias que provienen
de la Realidad mundana, los Deseos inconscientes
y el Superyó.
Desde el descubrimiento del Inconsciente,
el Yo , no las tiene todas consigo,
porque …” así como el jinete, si quiere permanecer
sobre el caballo, a menudo no le queda otro remedio
que conducirlo adonde éste quiere ir…
…también el Yo suele trasponer en acción,
la voluntad del Ello…”
Hoy , ante el desmesurado entusiasmo que
parecen despertar algunos enfoques
centrados
en la existencia excluyente
de un “Yo – Cerebro”,
que parece poder dar cuenta y explicarlo todo…
…convendría no olvidarlo.
Deja una respuesta