Escrito por Eduardo M Romano el 9 marzo, 2016
Decía que a su modo de ver,
el problema no estaba
en inventar proyectos
ni en imaginar ideas nuevas.
Porque sentía que ,
precisamente de eso,
él tenía de sobra.
“ Mi problema no está en el arranque,
sino en lo que después va pasando en el medio”.
Como si esta decisión,
ese otro propósito
o aquel objetivo factible,
aunque situado un poco más lejos…
….que habían empezado lo más bien,
casi podría decirse como una pinturita,
y en la que no hacía falta
demasiado como para que
se entusiasmara y embalara de lo lindo…
…poco a poco, comenzaran a llenarse
de obstáculos ,
por afuera
y sobre todo por adentro.
Entonces, la meta que había empezado
tan clara , definida
y parecía ahí nomás,
al alcance de la mano…
…empezaba a trastabillar
y tropezar por todos los costados.
Para terminar perdiéndose
en dudas interminables,
y en esa clase de idas, vueltas
y tironeos
que no hacen otra cosa
que desgastar
y empalidecer cada búsqueda.
Quiero decir,
a sustraerle,
en forma lenta pero segura,
la convicción intima
e imprescindible
que cada uno de nosotros necesita
para intentar llevar las cosas a buen puerto.
Sin tener que andar pidiendo permiso
ni necesitar la aprobación
o el visto bueno
de nadie.
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