Escrito por Eduardo M Romano el 25 abril, 2015
Razones concretas y motivos objetivos,
por más que se los buscara,
no podían encontrarse por ninguna parte.
Pero de nada servía decirle,
porque él estaba de lo más convencido.
Porque el sentimiento de fragilidad
y de estar demasiado expuest,
parecía que lo abarcaban casi todo por dentro.
Entonces , más allá de esta o aquellla otra fachada,
que resondía puntualmente a ciertas cicunstancias…
…lo agobiaban las propias dudas
e incertidumbres.
Eran momentos tormentosos en los que
muchos asuntos parecían cambiar su semblante
y su signo.
Y lo primero que le salía,
no era otra cosa que aferrarse
a alguna cosas
que ya había sido dicha o pensado por otro.
Sin agregar la coma, aportar el acento …
..dejando como estaban la pausa ,
y el tono…
..Como para que quedara claro,
vaya uno a saber ante quién,
que tampoco ahora,
se sentia capaz de introducir algo propio.
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