Escrito por Eduardo M Romano el 6 diciembre, 2014
Cuando está en juego el Deseo,
puede tratarse
de algún anhelo, un motivo
o cierto parecer que asume una idea suelta.
Incluso puede que cobren forma,
argumentos,
que se enorgullecen por distinguir
estos contenidos y aquellas secuencias.
Pero cuando un Deseo genuino es el que aflora..
…no es algo que pueda pasar sin conmovernos,
por éste o aquél otro costado.
Porque nada tiene que ver
con lo titubeante ni con lo flojo.
Porque un Deseo de verdad, es capaz de trastocar
y llevarse puesto,
esto de acá
y lo otro que le viene siguiendo.
Exiten cierta clase de Deseos
que pueden parecer que surgen
de la Nada.
Paradojas , empujes,embrollos y anudamientos…
…a los que resulta en vano pretender
adjudicarles un motivo homogéneo
y por entero coherente.
La superficie
y lo hondo,
aquello que venía derecho derecho ,
y de pronto da vuelta.
los lugares y sus modos.
Tomando unas Formas inefables…
…de las que uno tiene que hacerse cargo,
si quiere seguir adelante.
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