Escrito por Eduardo M Romano el 20 diciembre, 2014
Saber que ella estaba cerca,
y la sola idea
de un posible re-encuentro,
en lo que a él respecta
era capaz de colocarlo
en el más absoluto desorden interno.
Entonces muchas de sus seguras conexiones y combinatorias
empezaba a entrecocarse
unas con otras.
Lo fugaz y endeble se convertía
en claro indicio.
Y a pesar de que sabía de sobra
que no le convenía repetir el enredo…
..volvía a perderse en cada detalle de su
voz y de su rostro…
..descuidando para siempre
la mirada de conjunto.
Cada vez que intuía
que la escena
iba a ser con ella
y con ninguna otra.
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