Escrito por Eduardo M Romano el 20 noviembre, 2015
Al estudiar el fragmento
de un conocido texto de Heine,
el creador del Psicoanálisis hace hincapié
en un chiste ejemplar.
Un desopilante personaje,
comerciante,
agente de lotería y pedicuro,
al jactarse de su supuesto vínculo
con un aristócrata, refiere
que éste lo trató “ como a un igual suyo”,
muy «famillionarmente” .
A renglón seguido,Freud se pregunta qué es lo
que hace a este dicho,
propiamente un chiste.
Porque si sólo nos atuviéramos al pensamiento
que involucra,
no se nos escaparía que éste nada tiene
de chistoso :no hace sino expresar un sentimiento
de amargura, ante un trato supuestamente
cercano, pero en el fondo, despectivo.
Es que el carácter chistoso
no está en el pensamiento,
sino en la forma de expresarlo.
De este modo, una extensa explicación,
queda sustituida por una “abreviación”
hábilmente lograda
por una condensación,
en la que una segunda frase
limita a la primera…
…produciendo “un recorte con sustitución”..
Es en el neologismo así formado
(familiarmente + millonario = famillionarmente),
y no en una extensa y detallada explicación,
en donde reside el carácter chistoso, observa Freud.
Dos frases terminan resueltas,
con picardía y sutileza por parte del poeta),
en una.
De modo que es una “formación mixta”,
lo que ha convertido
sorpresivamente en chiste,
aquello que inicialmente,
no era sino un amargo pensamiento.
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