Escrito por Eduardo M Romano el 25 noviembre, 2015
Al encarar el estudio
de un discurso amoroso,
R. Barthes se pregunta acerca
de su eficacia en el el mundo contemporáneo,
y no duda en adjudicarle
“una extrema soledad “.
Hablado por casi todos,
pero precariamente sostenido.
Maltratado por los lenguajes que lo rodean,
(dice este autor)…
… que al mismo tiempo lo minimizan,
lo desprecian y hacen uso y abuso de él.
Ciertamente, el amoroso,
es un Discurso singular.
Separado en forma tajante, (hasta Freud),
de las Ciencias, de las Artes y del Conocimiento.
Empujado casi a una deriva
en la que cualquiera
parecería sentirse con derecho
a vapulearlo y degradarlo.
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