Escrito por Eduardo M Romano el 21 junio, 2015
La vida cotidiana,
se va dando,
entre otras cosas,
a partir
de hechos, deseos, fantasías,
ensueños y circunstancias que se presentan.
Sin olvidar los puntos en blanco,
que acostumbran imponernos
nuestras censuras y mandatos .
Claro que también hay que contar,
los encuentros fortuitos
con las cosas
que pasan en el mundo.
Así suceden asuntos de todo tipo.
Algunos , predecibles y hasta puede que respeten
cierta secuencia.
Pero la mayor parte de las veces,
se nos imponen
borrosos, entreverados ,
y hechos un lío.
Con el que ,obviamente,
tenemos que saber cómo manejarnos
si no queremos caer y tocar fondo.
Entonces,podría decirse que la vida cotidiana
incluye toda clase de eventos , pormenores y asuntos.
Algunos nos resultan bien visibles. Y otros no tanto.
Sin contar que queda espacio de sobra
para eso que ignoramos de arriba para abajo,
Y aquello otro reprimido
de lo que no tenemos conciencia.
De modo que sensiblidades, palabras y sentimientos,
no dejan de circular,
de un lado para el otro, dentro nuestro…
…marcando una clase tan poderosa
como invisible de posibles segmentos,
bordes , derroteros y periferias.
Muy cerquita de las pasiones inefables
y los apegos más entrañables
a los que no hace falta
ponerles demasiados nombres.
Al ladito nomás de otros,
que significan
todo lo contrario.
Me parece que sería bueno
agregar a la lista,
como para no olvidarnos…
…ciertas posiciones que nos asignan…
…y determinados lugares
en los que
no dejamos
de ubicar a los otros.
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