Escrito por Eduardo M Romano el 19 junio, 2015
Esa noche,
algo lo empujó a remontarse,
en forma desordenada,
atrás en el tiempo.
Lo que lo llevó no sólo a rememorar
sino a afrontar,
ciertas memorias
que ya las había dado casi por perdidas.
Bueno.Estos recuerdos internos
que cobraron vida y nuevos impulsos,
estuvieron lejos de limitarse
a ser agradables o parecer placenteros.
Porque también hubo de los otros.
Que se llevaron puestos
a muchos razonados equilibrios,
además de darles vida
a determinados sentidos ambiguos.
Me dijo que no tenía idea
acerca de los por qué ni los cómo
era que podría haber comenzado la cosa.
Sólo se le ocurrió que tal vez
fuera probable
( aunque aclaró que se trataba nada más que de una idea),
que cierta clase de deseos,
salidos desde alguna penumbra,
estuvieran involucrados en el asunto,
pasando letra e impulso.
Como para hacer el intento (atropellado y desprolijo),
de saber captar
y ser un poco más coherente
con otra clase de sentidos.
Unos que tuvieran mucho menos
que ver
con su acostumbrada parsimonia,
sus repetidos titubeos de siempre,
y su conocida claudicación
con todo lo que tuvera gusto a lo propio.
Nada heroico ni del otro mundo.
Sólo lo suficiente
como para seguir adelante.
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