Escrito por Eduardo M Romano el 10 septiembre, 2016
Había transcurrido ya
demasiado tiempo.
Algo que para él, en ese momento,
no era sino una forma
muy precaria de nombrar
a esa densidad
que acostumbra mezclar
luces y sombras.
Desbordando horas.
Las estrictas, las ordenadas,
las que siempre parecen tener
demasiado apuro…
…sin olvidar esas otras
que transcurren demasiado lento,
tomándose su tiempo.
Siguiendo sus propias cadencias.
Como para dibujarnos
algo distinto,
en cada uno de sus retornos.
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