Escrito por Eduardo M Romano el 8 septiembre, 2016
Se trata de asuntos,
en los que no tenemos la voluntad
ni la intención
de buscarlos.
Pero igual se las ingenian para presentarse
por algún borde inesperado.
Oscilan entre la fascinación y el decidido rechazo.
Porque pasado el primer momento,
uno ya se da cuenta
de que no vienen a
contestar directamente esta pregunta,
ni a resolver aquel otro entuerto.
Más bien la cosa
va por el lado
de aquello que se vive
a mitad de camino
entre lo inoportuno y lo impropio.
Que no deja de insistir.
Aunque no sepamos
los cómo , los por qué ni los cuándo
Deja una respuesta