Escrito por Eduardo M Romano el 17 diciembre, 2013
Empeñé casi todas mis palabras y argumentos.
Busqué por donde pude encontrarlos
a mis más pulidos y genuinos
sentimientos .
Le saqué todo el brillo que pude
a una que otra idea para que luciera un poco
más presentable.
A las demás las dejé como estaban,así , desordenadas,
desprolijas o incompletas.
Mostré que puedo ser firme. Que también llegado el caso
puedo ser bastante seguro.
No me importó que ella pudiera darse cuenta
de mis versiones más partidas y endebles…
…porque a Ella,
aunque no sabría por qué ni cómo explicarles,
Yo le tenía confianza.
Ella me decía que sí,que me entendía …que sentía mucha
atraccion por mi…y que incluso le pasaban cosas fuertes conmigo.
Que yo le parecia íntegro, firme y sensible
todo junto y al mismo tiempo.
Y que esa mezcla de cosas
a ella le gustaba mucho
y la movilizaban por dentro…de una forma que antes ,
así, de esa manera , nunca las había vivido con ninguno..
…Pero que necesitaba un poco más de tiempo
para arreglar lo suyo.
Se refería a sus asuntos internos con otro..
…el de antes,
…el que parecía que hacía tiempo
que ya no estaba con ella , pero que
yo me daba cuenta que le seguía doliendo.
Entonces me decía que a eso tenía que arreglarlo primero.
Y yo la entendía y sabía que era cierto… Porque en la vida
primero viene una cosa y después viene la otra que le sigue.
Por lo menos es lo que pensamos. Y Así era la forma en que ela pensaba y veía sinceramente las cosas.
Y que entonces, despúes sí…
se iba a poder ocupar de lo nuevo y lo distinto…
…que inclía a lo nuestro que estaba recién empezando…,
….si es que lo nuestro,que el sentido común decía que había que
posponerlo,
aún seguía existiendo más tarde o más adelante…
que vendría a ser,
supongo,
algo así como el Futuro…
Yo le decía que sí…que entendía todo perfectamente…
…que ella se tomara todo el tiempo
que le hiciera falta.
Que yo iba a saber esperarla…
..Yo le decía todo eso de verdad,
porque no le estaba mintiendo.
Pero igual, mientras tanto,
porque no debo ser ninguna clase de héroe…
no me salía otra cosa,
que morderme los labios…
y sentir que me moría un poco por dentro.
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