Escrito por Eduardo M Romano el 18 diciembre, 2013
Existen unas obstinaciones que son extrañas,
y están anudadas a argumentos de lo más absurdos.
Por si esto fuera poco,tienen la costumbre de acompañarse
con reclamos estériles que no terminan nunca.
Tanto, que lo mejor que podría hacer uno con ellos,
sería sacárselos de encima,
lo más pronto posible….
…sin embargo, resulta asombroso
el hecho que existan personas
que parecen vivir para sostener ciertas obstinaciones…
hasta incluso volverlas,
motivos inmerecidos de orgullo y hasta de elogio.
Pueden llegar al extremo de andar por la vida
recomendándoselas a otros como si fueran
algo bueno y deseable…
…o bien,( en formas más o menos sutiles),
intentar imponérselas a los que tienen más cerca.
Les estoy hablando de obstinaciones que se empecinan
no sabe uno bien en qué cosa….porque además son ambiguas…
…Pero una cosa les aseguro
que la tienen de lo más clarito :
tapar la propia endeblez y elevar el propio narcisismo
a costa de algún otro.
Pueden tomar formas de lo más difererentes…
ya sea como resonancias insoportables, o estados de
ánimo expectantes que no sólo lo asfixian a uno,
sino que también terminan
involucrando a ese de enfrente y a aquél del otro lado…
Con la pretensión tan absurda,
de hacer pasar a esas rigideces gastadas
inútiles e inconmovibles,
usando alguna tramposa cantinela,
como si fuera ,
nada más que una melodía
a estrenar,
esta vez , de lo más seguro,
como nuevita y distinta a todo lo de antes.
Deja una respuesta