Escrito por Eduardo M Romano el 2 noviembre, 2026
Los deseos, las escenas y las pasiones inconscientes
que nos habitan
y sostienen
nuestras màs entrañables bùsquedas y motivos,
fueron reprimidas
y habitan un lugar Otro.
Infatigables,combaten todo el tiempo
con rìgidas censuras y mandatos
que les exigen una mezcla de diezmos , disfraces y conjuros
para que puedan , en parte, acceder a la Palabra.
Nada podemos saber de ellas,
si no es de esa forma y ese modo.
Deseos , escenas y personajes impetuosos
que no cesan de repetirse ni de ensayar sus retornos.
Gesta dramàtica y conmovedora
de la que tan sòlo arriban a la Conciencia
unos pocos e incomprensibles fragmentos.
Retazos irreconocibles y dispersos.
Por el camino, cada quien emprende su propia travesìa,
hecha de goces,anhelos y desencantos.
Entonces se van alternando
avances intrèpidos que se le atreven a lo nuevo
con dòciles obediencias que responden
vaya a saber uno a què imposibles mandatos.
Pero lo reprimido insiste y no cesa en sus retornos.
Por las noches, trajina nuestro sueño
y durante el dìa, agita nuestra vigila.
Indomable, eso devenido inconsciente
nunca cesa de batallar con esa muda instancia implacable.
Una que siempre fiel a sus propòsitos,
borra esto del costado, empuja màs lejos eso que estaba tan cerca,
y llena de espacios en blanco
aquello otro
que a duras penas
estàbamos escribiendo.
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