Escrito por Eduardo M Romano el 4 octubre, 2026
Los Deseos, los motivos y las pasiones más importantes,
que nos habitan, fueron reprimidos,
y habitan un lugar Otro.
Saben muy bien el oficio
de mezclar diezmos y conjuros y desvíos
para conquistar la Palabra.
Nada sabemos acerca de nuestros asuntos reprimidos,
pero no cesan de emprender sus retronos
para agitarnos según sus propios modos.
De las gestas dramáticas y conmovedores que nos fundan
sólo quedan retazos y fragmentos en nuestra conciencia.
Tan irreconocibles como dispersos.
Por el camino, vamos emprendiendo nuestras propias travesías.
En ellas , se van alternando avances intrépidos ,
con dóciles obediencias a ineludibles mandatos.
Lo reprimido insiste con incesantes retornos.
Trajinando sueños y perturbando vigilias.
Siempre fiel a su propósito
de tachar lo de este lado.
Empujar más lejos eso que nos parecía tan cerca.
Y poblar con espacios en blanco
aquello otro
que a duras penas,
veníamos escribiendo.
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