Escrito por Eduardo M Romano el 23 noviembre, 2014
Lo cumplía en puntillosamente.
Con una exactitud casi obsesiva,
poniendo los énfasis que correspondían
y los intervalos que resultaran convenientes.
Claro que a esa Escena que durante
hacía tanto venía anhelando…
…podía cumplirse pura y exclusivamente
en sus sueños.
El fastidio y el enojo consigo mismo,
sólo venían un poco más tarde.
Cuando sin querer
o por alguna clase de motivo ambiguo
y carente de propósito…
..de esos que parecen (engañosamente)
que se dan puras casualidades,
otra vez el sinsabor y la nostalgia,
le pegaban fuerte.
Por todo eso que hubiera querido
y no supo y no pudo
decirle.
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