Escrito por Eduardo M Romano el 29 noviembre, 2014
Existen esa clase de momentos,
que mientras van transcurriendo,
uno ya se da cuenta que van a ser
especialmente únicos.
Tanto que a veces,
puede uno entretenerse
en adivinar algunos de sus posibles
derroteros y consecuencias…
…cosa que está bien,
siempre y cuando uno no apunte
a formas estrictas
ni a equivalencias milimétricas.
Y que se abstenga de apelar más de la cuenta,
a realidades palpables y concretas.
Porque hacer algo parecido ,a veces
sólo puede conseguri que la imaginación se evapore
y la ilusión ,
se desvanezca.
Por eso, vale la pena
darse ciertos permisos
para tomar un poco de vuelo.
Pasándole por arriba al cálculo exacto,
y sin que importe demasiado
que las cosas queden inconclusas
o no cierren del todo.
Porque existen nexos e imponderables,
que acostumbran perturbarlo
al estricto andar riguroso…
…Ese que más de una vez,
no hace otra cosa,
que pasarse de la raya…
…para terminar quitándonos
mucho de lo que era
fresca osadía.
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