Escrito por Eduardo M Romano el 27 octubre, 2015
A simple vista,
resultaba casi imposible
poder darse cuenta.
O por lo menos llegar a balbucear
alguna cosa
con respecto a su existencia.
Pero allí estaban.
Como habían estado siempre.
Certezas ,postulados , pensamientos insabidos
y cierta clase de sentimientos
que habían resistido el paso del tiempo.
Construidos de a poco.
Entre anhelos, soledades , y horas
dadas (injustamente),
por perdidas.
Lo cierto es que buena parte de ellos,
había adquirido como empuje y vida propia.
Y ya eran capaces
de iluminar con todo brillo
a este asunto anodino…
..como de relegar
al olvido
a ese otro
tan importante.
Deja una respuesta