Escrito por Eduardo M Romano el 24 diciembre, 2014
La frase era inevitable.
Vale decir,
que se la veía venir,
por la forma
en la que se habían sucedido los hechos.
Pero ese anticipo
no le había restado intensidad
ni fuerza de impacto.
Porque una cosa
es llegar a imaginar
con cierta precisión alguna cosa…
…y otra muy distinta
es tener que escucharla,
letra por letra,
de la boca de otro.
Deja una respuesta