Esperando que la iniciativa venga del otro.

Escrito por Eduardo M Romano el 22 octubre, 2014

 

Quería que algo cambiara en su vida.

No sabía bien qué cosa,

porque no lo tenía para nada en claro .

El problema no era el deseo de cambiar,

sino esa postura de espera,

como quien cruza los brazos,

esperando que la iniciativa y la fuerza

lleguen de algún otro,

o de cierta nueva combinatoria afortunada

de determinadas circunstancias.

Total, se consideraba una persona

que podía sumarse sin problemas

al que tuviera al lado, y anduviera con ganas

de emprender la aventura y el compromiso por algo.

La duración de estos “proyectos”,

dependía del empuje y el cambiante entusiasmo del otro.

Porque todo aquello que uno pudiera ubicar

en términos de deseo, motivo o anhelo propios..

…no se los podía encontrar de su lado,

por más que uno los buscara con ahínco…de tan ahogados

y devaluados que ,sin tener conciencia,

los tenía guardados  dentro…les menciono esto

como cualquier otro asuntoque tuivera cara, oliera

o dejara entreabierta lo suficiente,

la puerta,como para que algo parecido a anhelo

o motivo propios …de esos que son genuinos y que cuentan,

a tal punto ,que cada vez que se asoman,

créanme que no hay cómo ni quien pueda frenarlos.

Porque además de entrañables,

tienen sello y portan nombre propio.

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