Escrito por Eduardo M Romano el 5 junio, 2015
Está aquello que lo puede decir derechito
y sin vueltas.
Pero también eso que suponemos que es mejor
guardar con algo de suspenso
y dejarlo entre paréntesis para cuando
sintamos que llegó el momento propicio.
También se me ocurre
que está aquello que hubiera podido decirse
de cien formas distintas…
..pero que por motivos,
que vaya uno a saberlos,
no pudimos poner en palabras.
Tendríamos que añadir,
esa cantidad de cosas
que puede que las tengamos
bien en claro
y hasta seguro,para nuestros adentros…
…pero que la sola idea de tener que contarlas
a alguien, nos termina atragantando.
Está eso que nos decimos en voz baja,
cuando sabemos que nadie nos mira…
..pero ni bien alguien se acerca,
nos sonrojamos y olvidamos por completo la letra.
Sin olvidar aquello que es capaz de brotarnos
sin tener que pedir permiso,
desde lo más entrañable y profundo,
Tengo que decirles que está lo seguro y lo ambiguo.
Lo claro y lo borroso.
Junto a eso que se nos fue alejando de a poco
y que ahora ,
(cuando queremos acordarnos),
ya no sabemos por qué lugares buscarlo.
Y no me olvido de todas esas cosas
que siempre adjudicamos a otros…
..sin sospechar
que esa
es ,precisamente…
…su forma de hacernos saber
que nos es propio.
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