Escrito por Eduardo M Romano el 21 mayo, 2015
Existen momentos
en los que un Deseo,
que estaba destinado a permanecer oculto,
y atado al hecho de no llamar la atención de nadie,
ni modificar algunas de nuestras inercias…
..de pronto se rebela
y deja de hacernos caso.
Al rato, empieza a circular por esos lugares propios
sin que nadie lo llame
y que no estaban para nada previstos.
También se le da por faltar a la cita
precisamente cuando ya lo habíamos invitado.
Si arremete contra el tiempo,
es capaz de apresurarlo,
o hacerlo funcionar
en cámara lenta.
Créanme que muchos de nuestros asuntos
pueden llegar a perder sus razones
que eran obvias
y sus decir evidente…
…A tal punto que ahora,
apenas si se los entiende.
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