Escrito por Eduardo M Romano el 22 mayo, 2015
Era una persona de lo más hábil y minuciosa
en andar despistando
a la otra gente,
respecto a la índole
de sus propios propósitos y sentimientos.
Así podía apelar,
en forma distinta, al disfraz, la distracción,
la atenuación o la máscara.
La mayor parte de las veces,
le daba muy buenos resultados,
porque conocía casi a la perfección
las distintas formas de tomar en cuenta
en beneficio propio,
las características y los semblantes
de quienes tenía por delante.
Así tranquilamente,
podía decir una cosa por fuera..
..mientras recorría con sus pensamientos,
los caminos que apuntaban
justamente a todo lo contrario.
Entonces era capaz de prodigar
el abrazo más cálido y afectuoso…
…mientras se tomaba el tiempo necesario,
para capturar ese mínimo detalle
que pudiera revelarle
en qué lugares precisos…
..se enconraban
los infaltables puntos débiles del otro.
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