Escrito por Eduardo M Romano el 21 noviembre, 2014
JUEGO Y TRAUMA EN LA CONSTRUCCIÓN DE LA MEMORIA COLECTIVA”. A propósito de la obra «Más frágil que el silencio «de Daniel Zabala
Uno de los ejes de la obra, gira en torno al díalogo imposible y paradójicamente verosímil entre dos hermanas unidas por un vinculo entrañable. Sofía, en plena madurez, y Emma, detenida – desaparecida durante la tenebrosa dictadura militar que asoló nuestro país.
Al comienzo de la obra, el personaje de Sofía se nos aparece a los espectadores hablando sola. Así nos enteramos que es
una activa profesional, que ha arribado a la madurez, y que es madre de dos hijos que se están abriendo su propio camino en la vida.Pero casi de inmediato, caemos en cuenta , que ésta es sólo a parte más anectódica…quiero decir que parece existir otra trama muy diferente. Sofía pronuncia una especie de juego de palabras, en apariencia carentes de sentido… o cuyo sentido reside en su propia enunciación … como una suerte de mágico conjuro, tan característico de nuestros juegos de infancia. Según recuerdo, Sofia, abre luego un cofre , de donde , entre otros tantos objetos , extrae una antigua muñeca, que uno advierte que carga sobre sí , las huellas de tantos y tantos juegos . La sienta y comienza a hablarle como si la muñeca la entendiera y estuviera viva.
Creo que antes vuelve a pronunciar la misma “formula – conjuro”. Parece que , como todo conjuro el secreto consiste en decirlo rápido y todo junto, sin interrupción, cosa de que pueda invocar y hacer eficaz su propia magia.
En este punto de la obra, parecería que Sofía está creyendo en cosas que no existen o que de pronto se ha trastornado….nada de eso… porque su conjuro tiene efecto, y como de las sombras, surge joven, bella, íntegra y vital…Emma , su querida hermana, detenida-desaparecida durante la dictadura.
Entonces ya el monólogo con la muñeca inerte deja su lugar los más ricos y variados interacciones y Juegos entre las dos hermanas.
Juegos con los cuerpos, abrazos, caricias, reproches, expresiones de celos , Juegos con la soga , Juegos con las Palabras….que van abriendo camino a una conversación conmovedora y profunda.
Esta hermana tan querida, ahora devenida fantasma, reclama la construcción de una Verdad para poder estar en paz.
Verdad que la obra deja traslucir que es a un mismo tiempo íntima y social.
Se trata de una Verdad histórica que debe poder ser reconstruída a partir de indicios esparcidos y en fragmentos desordenados.
Poco importa esto si se cuenta con un encuentro y una voluntad capaz de unirnos genuinamente con otros.
Etica , dignidad y entereza es lo que irradia el Fantasma de Emma. Sofía, se muestra dubitativa al comienzo, pero no duda en acompañarla en esta construcción dolorosa y sufriente.
Me interesa señalar que la obra no transcurre en ningún momento en medio de generalidades abstractas.
Las dos hermanas juegan, hablan, se abrazan, emocionan, ponen en sus cuerpos para entrelazarse, rozarse, tocarse, estar muy cerca y tomar distancia.
Lo hacen así, de manera natural, clarita y sencilla.Sin pretensión de abstracciones , pompas ni forzadas trascendencias.
Tal como sucede en el devenir de nuestra cotidianeidad.
Sólo que en medio de esas historias íntimas y tan de ellas,( como el juego de la soga que vuelven a jugarlo igual que antes, o ese otro ingenioso juego del conjuro), empiezan a mezclarse espacios y tiempos….De hecho,todo el escenario es atravesado por ellos. Yo estaría tentado a decir, que igual que sucede con lo Inconsciente y los Imaginarios colectivos, que están vecinos, haciendo contínuos interjuegos con nuestras vigilias y conciencias.
De modo que las hermanas se reencuentran , y vuelven a jugar como si no hubiera pasado el tiempo, sus juegos más entrañables. Se emocionan, se acurrucan , se abrazan, sueltan carcajadas , se gritan , reprochan por algunas cosas que no habían quedado resueltas….Pero de pronto se abre también un espacio en donde comienzan a poder atar cabos sueltos a partir de indicios. Nada intelectual ni aséptico, porque en todo momento son los fantasmas y los deseos compartidos los que empujan la trama junto a la voluntad conciente y genuina.
En la obra se desprende con claridad que la brutalidad de la violencia ejercida sobre los cuerpos fue simultánea a una fragilización de las subjetividades y a un sistemático y tenebroso trabajo de vaciamiento de signficaciones, recuerdos y entramados simbólicos que interrumpen, bloquean e instalan vacíos en la memoria y en las significaciones. Lo más íntimo y personal resulta de este modo , inseparable de lo social y colectivo, porque entremedio ,los unen las significaciones imaginarias inconscientes sociales.
En medio de la evocación de sus recuerdos y juegos más entrañables, aparece entremezclado el trauma, lo invisibilizado, lo imposible de ser rememorado porque nunca pudo acceder a la palabra, y por ello, jamás pudo ser subjetivado ni historizado.
El dolor por el martirio, la tortura y el asesinato, va de la mano con el vaciamiento de los sentidos, el desgarramiento forzado de los enlaces y los recuerdos por la imposición de vacíos por medio del horror.
Sin embargo , eso salvajemente ultrajado y reprimido , insiste, y demanda el precio de la simbolización y la construcción colectiva de una memoria, en cada uno de sus desesperados retornos, que cobran vida e intensidad en la figura fantasmal de Emma…joven, bella, socialmente comprometida y detenida en un tiempo que parece de antes pero que no deja de ser el de un presente que no claudica en su demanda de memoria, reparación y justicia.
Es una obra en la que coexisten diferentes espacios-tiempos. Porque están aquellos que corresponden a la evocación y que son propios de los entrañables juegos de la infancia…los del espacio intermedio entre la realidad y la fantasía…también los que corresponden a los juegos de palabras mágicas que saben mucho acerca de conjuros y embelesos.
Pero claro, al lado se han instalado otra clase de espacios –tiempos, brutales, absolutos, e inexorables. Crueles asesinos de vidas, subjetividades , historizaciones y memorias singulares y colectivas.
Son propios del trauma social ligado al genocidio reciente y que no cesa de interpelarnos , demando Verdad y Justicia y urgente construcción social de sentidos que fundamenten una memoria colectiva. Única posibilidad de obturar los retornos crudos, ciegos y absolutos del Trauma.
Es que la represión en sus distintas formas, la instalación del miedo social, junto a las distintas prácticas de silenciamiento e invisibilización han hecho lo suyo, tanto a nivel personal, vincular como social. Me refiero a que no slo han enterrado –desaparecido vidas …también han silenciado sueños , desgarrado recuerdos, borrado indicios y amordazado tragedias.La obra deja entrever en forma sutil, cómo esta violencia no se detuvo en una supuesta capa externa de lo social, si es que tal cosa acaso existe, sino que se entrometió además en cada uno de los bordes y pliegues de nuestras subjetividades, para calar lo más hondo posible en nuestros imaginarios inconscientes, de modo de asegurar el disciplinamiento de los cuerpos, las mentes y los sentimientos… Y esto lo estoy diciendo yo y no el autor de la obra ni los personajes lo expresan en ningún momento en forma explicita , porque está claro que se trata de una obra de arte y no de una bajada de línea.De modo que no “sólo” se trató de del asesinato y la desaparición de vidas y cuerpos sino también del desgarro y desmembramiento del tejido de buena parte de nuestra subjetividad social.Me refiero a que se invisibilizaron muchas de nuestras propias sensibilidades y percepciones…Se sembró el terror, el miedo y el sometimiento…pero y sin quererlo se generaron espacios para la dignidad, la ética , y la no claudicación, que en la obra están expresados en el personaje de Emma. Porque la violencia y el horror no se quedaron en las puertas . Se inmiscuyeron en lo profundo y más íntimo de nuestras condiciones identificatorias y subjetivas .Dejaron marcas profundas en lo implícito, en lo no dicho.Articularon violencias invisibles , además de las concretas, ésas que también instalan agujeros y vaciós muy dificiles de desmontar, involucrado las vivencias, las sensibilidades y las historias singulares y vinculares de cada uno de nosotros. Estos agujereamientos ,una vez instalados, siguieron abriendo grietas y fracturas imprescindibles para seguir rompiendo solidaridades, enmudeciendo palabras y recuerdos compartidos…cosa de hacer imposible el trabajo de la memoria y la construcción colectiva de sentidos .
Traumas como la feroz crueldad que padecimos durante la dictadura, son capaces de hacerles muchas cosas a las subjetividades, las significaciones,a los reconociientos mutuos y a las signficiaciones compartidos , las solidaridades implicitas y a las propias memorias.Porque todo dispositivo de terror precisa generar rupturas identitarias y vaciamientos simbólicos para consolidarse y perpetuarse como tal.
Para finalizar, me importa destacar, que se trata de una obra en la que discurren sobremanera, los Juegos propios de la infancia (saltar con la soga, hablar con las muñecas, enunciar conjuros llenos de magia…)
Según pienso, no es casual que haga esta clase de hincapíe en el Juego, cuando paradójicamente trata sobre un terrible Trauma.
Al jugar, básicamente, el niño recrea simbólicamente, una ausencia y una falta. Específicamente,la ausencia momentánea de la madre.
Jugar colma su ausencia y la recubre y trabaja por medio de la invención y el fantaseo.
Este es el principio y fundamento de toda nuestra posterior capacidad simbólica. Winnicott señala que el heredero del juego de la a infancia , es nada menos que la Cultura…
El juego espontáneo es uno de los mejores indicadores de salud emocional en un niño.
Pues bien, el Trauma, la violencia son su exacta contracara.
El Trauma, con sus violencias impuestas impide toda posible simbolización y trabajo de la ausencia.
Quiero decir, corta de raíz cualquier atisbo de reconstrucción emocional y simbólica, y obtura abruptamente la construcción de toda posible memoria.
Allí donde el Juego de la infancia no cesa de inventar y producir símbolos entrañables para construir los mas variados sentidos, que atenúna el vacío y calman la ausencia transitoria….el Trauma destruye simbolizaciones, instala en sí mismo vacíos sin nombre…
Instituye abismos imposibles de acceder con la Palabra.
Allí donde el Juego recrea y construye, la violencia traumática desgarra, desfonda y vacía.
Con la pretensión de hacer estéril toda construcción genuina de sentido , así como cualquier trabajo colectivo, que comprometa a la Memoria.
Precisamente eso que el personaje de Emma , no deja de reclamar desde una posición Etica. Me refiero a que aún muerta y devenida Fantasma social, no claudica… no deja de desear y demandar que la construcción de una Verdad colectiva sea construida y asumida .
Eduardo M. Romano . Psicólogo –Escritor.
Autor del blog “La condición Humana. Logicas Subjetivas”.
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