Escrito por Eduardo M Romano el 19 noviembre, 2014
Tanteó su rostro.
Porque en ese momento decidió darle
más importancia a la expresión
que muchas veces nace espontánea.
Aunque todos sepampos que está anudada
a estos anhelos, esos ensueños y aquellas creencias.
Como quiera que sea,
le prestó mucha más atención
a la expresión que a sus palabras.
Porque tal y comose venían dando las cosas,
le parecían que estaban demasiado cargadas
de precauciones,cálculos y distancias.
No podría decirles si es que pudo sacar
algo en limpio.
O si esa forma de obrar acaso lo dejó un poco más tranquilo.
Pero siguió prestándole atención a los relieves y a los medios tonos.
Y le dio mucha importancia a esa multitud
de movimientos milimétricos.
Esos amagos, anhelos y preludios
que en cada quien van mezclando
la invención, el deseo y la costumbre ,
para ir componiendo los gestos.
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