Escrito por Eduardo M Romano el 6 septiembre, 2014
Entre tantas otras cosas,soñamos para proyectarnos
y abrir un espacio para los interjuegos entre
lo que sentimos íntimo propio y lo otro
que adjudicamos al afuera.
Algo parecido, pero de muy distinta forma
hacemos con ciertos aspectos de nuestra vida despierta.
Claro que se trata de dos registros
dominados por principios y legalidades muy distintas.
Pero poblados ,cada uno a su manera,
de fantasías, deseos,personajes de lo más comunes
y otros del todo extravagantes.
Tampoco faltan las angustias, las esperanzas y los anhelos
que todos llevamos dentro…y que no cesan de cobrar vida.
Así, en muchas formas, pueden hacerse visibles ciertos bordes,
ángulos, entreveros, pliegues, dobleces y costados.
Que si uno les llega a prestar atención
y se pone a mirarlos, no le puede caber dudas
con respecto a que se trata de una clase de asuntos
que son propios.
Pero que ya sea por esta razón o por aquella otra,
se fueron dando y acomodando,
tal como pudieron y les resultó posible.
Algunos terminaron desplegándose en muchos de nuestros
espacios y rincones más cercanos,
y en otros, que no podemos verlos,
porque están estrictamente fuera
del alcance de nuestra comprensión o de nuestra vista.
Puedo decirles que existen escenas que se nos explayan
con lujo de detalles y otras que ponen el acento
en las cosas menos importantes.
Hay otras que parecería que no se cansan
de describir, argumentar y emitir opiniones,
vaya uno a saber por qué,
mientras estamos soñando.
…otras se permiten hacer complicados cálculos
y hasta proferirnos augurios, como si estuvieran
anticipando alguna cosa que viene.
Todas juegan en esa comarca ,
que está viva, llena de magia
y hecha a puro presente
que nada sabe de postergaciones
y que conoce las formas de hablar
nuestros más íntimos dialectos.
Deja una respuesta