Escrito por Eduardo M Romano el 12 septiembre, 2014
Así,otra vez le llegó el entusiasmo
que como tantas otras,
había tenido principio en la promesa ,
el empuje y la palabra de otro.
Como siempre, lo consideraba todo un hallazgo
..porque esta vez, era seguro que no
se trataba sólo de una imaginería…sino que
iba a llegar a buen puerto…sólo hacía falta
ponerle el hombro y las ganas para llegar a concretarla.
Quiero decir, a esa idea de hacer algo
que como de costumbre,provenía del llamado de ese otro.
A partir de ahí, como siempre,
era sólo cuesitón de esperar un poquito de tiempo…
El iba a poner todo su empeño
y prestarle su entusiasmo.
Claro que en su caso, éste era precisamente
el indicio de que la confusión ya se le había instalado…
…entre vaya a saber uno en qué cosa consistía
el anhelo de ese otro..
…y esta vertiginosa puesta en marcha,
que en él ya había arrancado,
como si fuera un Deseo propio.
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