Escrito por Eduardo M Romano el 14 septiembre, 2014
Era ella. Como siempre lo había sido
y aún para él lo seguía siendo.
Podrán decirme modo de atenuantes
que también es preciso
considerar las parábolas,
las elipsis,los giros,los tiempos divergentes
y aún los espacios que corren en paralelo.
Está bien…no podría negar que todo eso existe.
Pero aún así,o mejor dicho,aún con más fuerza,
contra viento y marea,
y al revés del sentido común,
y exaxtamente a contrapelo de las lógicas concatenadas…
…atravesando los borde y sorteando las turbulencias…
..ella y ninguna otra,
era la que seguía estando.
Recurrente,absoluta y enfática.
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