No tan obvios.

Escrito por Eduardo M Romano el 22 enero, 2016

Cuando un anhelo intensamente buscado,

aunque sea en parte,

finalmente se cumple, puede que los sentimientos

que lo acompañen , no resulten tan claros ni tan obvios.

Escribe Freud, que en ocasión de su viaje a Atenas,

se encontró ante la imponente visión de la Acrópolis.

Entonces vino a su mente,

un pensamiento de lo más extraño :

…” de modo que esto.realmente existe…”

En  ese momento, parecía haber internamente,

dos personas en una.

La primera dudaba acerca de la realidad del hecho.

La segunda,se mostraba sorprendida

por la existencia de esa misma vacilación absurda.

Es que nunca había puesto en duda la existencia de la Acrópolis.

Y no basta con explicar las cosas,

afirmando que una cosa es leer o escuchar acerca de algo,

y otra muy distinta verlo con los propios ojos.

Debía haber algo más en juego.

…”siendo estudiante, siempre creía estar convencido

de la realidad de la existencia de Atenas y de su historia…

…pero dicha ocurrencia me demostró que

en el Inconsciente no creí tal cosa…” agrega Freud.

Sucede que en la vida psíquica,

el sentimiento de incredulidad puede abarcar

incluso a lo placentero,

…“y lo obligara a uno a extenderla a la realidad exterior..”

De modo que muchas veces,

las dudas inquietantes

acerca de la certeza o veracidad

de un logro genuino,

o bien “ ese destino por el cual se espera

ser tan maltratado,

no es sino una materialización…

…del severo Superyó que llevamos dentro.”

 

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