Para apuntalar lo propio.

Escrito por Eduardo M Romano el 9 enero, 2015

 

 

Cada vez que se entrometía

para contar lo suyo,

uno se quedaba

con una mezcla de sorpresa y de rechazo.

Porque contaba  esto o aquello otro,

como si fueran pruebas

más que suficientes

de su lucidez  y  su audacia.

Claro que sin tomar nunca en cuenta

el sentir y el pensar de los otros.

Lo curioso es que no se cansaba

de repetir la supuesta cantidad de gente amiga

con la que contaba.

Con sólo escucharlo,

un pensaba , “pobre gente”…

..Porque si es que había relación o vínculo..

..debía ser de esos que están hechos

con una sola dirección cosa de

apuntalar al ego propio.

Usando las diferentes variantes

de la manipulación y el destrato,

que conocen y aplican como pocos.

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