Escrito por Eduardo M Romano el 28 diciembre, 2014
Lo más ajeno al propio yo
que uno puede en apariencia vivir,
es el síntoma.
Que sin embargo,proviene
y expresa mucho de lo propio,
singular y entrañable.
Lo reprimido, dice Freud,puede considerarse
una “tierra extranjera interior”.
Tierra a la que es muy dificil acceder,
dados sus inesperados desniveles,
incomprensibles bloqueos
y senderos que se cierran
caprichosamente sobre sí mismos.
El síntoma, que acostumbra pensar “dislates”,
descuidar hechos importantes..y terminar
confundido entre otros triviales e irrelevantes…
..sin embargo es al mismo tiempo,
ese invalorable sendero,
en el que, si sabemos sortear sus contradicciones,
bordes y pliegues tormentosos..
..puede conducirnos a mucho de eso,
entre reprimido y extraño,
que habita en cada uno de nosotros.
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