Escrito por Eduardo M Romano el 29 diciembre, 2014
Definitivamente,ése no había sido su mejor día.
Porque un manojo de recuerdos,
que parecían haberse perdido para siempre,
por los distintos pasadizos y rincones
de su propia historia,
que parecían haberse confabulado ese día,
para hacerle sentir su presencia.
A la huída la ensayó de diferentes modos y formas.
Pero no hubo caso.
Tampoco resultaron los incontables artificios.
Fueron todos en vano.
Porque las memorias genuinas,
son imposibles de manipular.
Y saben cómo hacerse escuchar,
cada vez que consiguen
atravesar la frontera.
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