Escrito por Eduardo M Romano el 20 julio, 2016
Su forma de hablar y decir las cosas,
era ordeanda y aparentemente tranquila.
Su gramatica , prolija.
Ni que decir de su sintaxis,
en extremo cuidada y pulida.
El tono era lo mas parecido
a una melodia armoniosa.
Sin embargo, a medida que avanzaba,
se hacia cada vez mas dificil seguirlo .
Como si algo lo fuera obligando a uno
a considerar y tomar en cuenta
demasiados asuntos juntos
para no perder el hilo.
Aunque, creanme que su modo de hablar
no era para nada rebuscado ni pedante.
Pero eso no importaba.
Uno igual sentia
que debia hacer un gran esfuerzo
para retener
cada uno de sus dichos.
Porque si por ellos fuera…
…saldrian disparando
para anudarse,
vaya a saber uno
con aquellos otros
que estaban a la espera..
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